CALIDAD EDUCATIVA

Organismos acreditadores para instituciones de educación superior pública y particular.

La acreditación, en su connotación tanto institucional como individual, implica una búsqueda de reconocimiento social y de prestigio por parte de individuos e instituciones. En este sentido, los procesos de acreditación se han constituido en un requerimiento imperativo. 

En México, la importancia de abordar la problemática inherente a dichos procesos ha promovido el desarrollo de reflexiones de interés y, en algunos casos, se ha traducido en pol´ıticas educativas para el desarrollo de este nivel, particularmente en los ´últimos planes propuestos para este fin. Sin embargo, este tema no ha sido estudiado sistemáticamente, ya que los trabajos concernientes han desarrollado solamente reflexiones generales que no llegan a precisar el concepto y los alcances de la acreditación. 

La ANUIES, a partir de a XIV Asamblea General, celebrada en Tepic, en 1972, recomendó dar atención al tema de la acreditación, definida como “un sistema de créditos”. En este sentido, el crédito se concibe como la unidad de valor de una asignatura. Esta definición fue incorporada en algunas disposiciones internas, reglamentarias de las universidades p´ublicas. Con un alcance conceptual semejante, la acreditación representó, en las modalidades abiertas del sistema de educaci´on b´asica y superior, un procedimiento encaminado a otorgar reconocimiento a las habilidades y destrezas adquiridas. Actualmente, este significado de la acreditación persiste como reconocimiento de grados de estudio y se define como un conjunto de “mecanismos y formas mediante las cuales se obtiene evidencia de que un sujeto posee un saber en determinado campo del conocimiento” (Chapela: 1993; p. 159). 
Sin embargo, en los últimos años, la acreditación fue adquiriendo mayor relevancia y precisión debido a la creciente preocupación por elevar la calidad académica de las instituciones educativas. De esta manera, se han emprendido una serie de esfuerzos, entre los que cabe destacar los siguientes: la creación de los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior (CIEES); las acciones de evaluación institucional, promovidos por la CONAEVA; el establecimiento de criterios de clasificaci´on de los programas de posgrado por parte del CONACYT; y los criterios para otorgar recursos a través del Fondo para la Modernización de la Educación Superior (FOMES). Todos estos esfuerzos parecen indicar que el sistema de educación superior nacional pretende alcanzar una mayor calidad, utilizando procedimientos de acreditación.

LOS PROCESOS DE ACREDITACIÓN INSTITUCIONAL EN MÉXICO

En México, hasta hace algunos años, no se habían desarrollado de manera sistemática procedimientos espec´ıficos para sustentar los procesos de acreditación institucional. No existıan organismos especializados que cumplieran, de manera formal, con estas tareas. Se pueden considerar como esfuerzos iniciales de acreditación institucional, las labores de los Consejos Universitarios, los cuales se reconocen como los únicos órganos facultados para crear, modificar o rechazar planes de estudio. Esta facultad esta expresada en la Ley Orgánica de cada institución. 

En el marco de estas experiencias, se puede mencionar también la participación de algunos organismos nacionales, de carácter profesional, en acciones orientadas a la acreditación de programas institucionales; pero es preciso considerar que, en la mayor´ıa de los casos, sus recomendaciones tienen un carácter informal, ya que estos organismos carecen de la capacidad legal para acreditar, externamente, los planes y programas de las universidades autónomas.

LA ACREDITACIÓN DE LAS IES MEXICANAS ANTE ORGANISMOS EXTRANJEROS 

Las IES mexicanas acreditadas ante organismos extranjeros son esencialmente instituciones privadas consolidadas. La Universidad de Las Américas, ubicada en Puebla; y la Universidad de las Américas, ubicada en la Ciudad de México así como el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) están acreditadas ante la SACS desde hace tiempo. 

Por otra parte, el campus Monterrey del ITESM, inició, desde 1991, un bachillerato internacional, que organizó con la asesoría de instituciones nacionales y norteamericanas para acreditación internacional. Algunas universidades nacionales han manifestado su interés por acreditarse ante organismos europeos. Sin embargo, los avances, en estos casos, son menores que los correspondientes a las solicitudes de acreditación ante organismos norteamericanos.






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